Jacinto

a. El/la protagonista debe pasar por, como mínimo, 1 de las 5 fases del duelo durante el tiempo presente del relato.

b. El/la protagonista debe ser enterrador/a

c. Debe aparecer la frase: “No me lo esperaba”.


Jacinto llevaba escrito su futuro en el nombre, igual que el de su padre y su abuelo, y como ellos, también es sepulturero. Enterrador, de toda la vida. «¡Vaya tela, Jacinto! ¡Si tienes nombre de flor de muerto!», le dicen, pero se lo toma con humor. Es un hombre alegre y divertido a pesar de lo que pueda parecer en su trabajo, donde siempre está serio. Convive con la muerte desde que nació, lo ha mamado, y tampoco se le ha pasado por la cabeza dedicarse a otra cosa. De hecho, teme más a la vida.
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Quince de septiembre

Crear un relato que comience con la frase Susana esperaba. Si os apetece añadirle algo de dificultad al ejercicio, os proponemos que la escena tenga lugar en un cementerio.


Susana esperaba a que la campana de la iglesia repicara a la hora del Ángelus para atravesar la puerta del cementerio y recorrer el estrecho sendero, hasta llegar al panteón familiar. Allí descansan sus padres y abuelos. Es su pequeño refugio y le gusta pasar tiempo en compañía de sus seres queridos, que siente tan cercanos como en vida. Hay días en los que se siente más cómoda entre los muertos y pasea por el Camposanto, contemplando sus tumbas.  Sigue leyendo “Quince de septiembre”

Lectura

Reto 11. Inventa un cuento con dos objetos a los que dotas de vida.


—Bah… —bosteza— Sigues aquí… Pensaba que te habrían devuelto a la tienda donde te compraron, o que servirías de agarre para la pata de algún mueble cojo.

—Te noto cansada, ¿te estás quedando sin pilas?

—Mi batería ultraligera tiene una duración de hasta doce horas, chavalote. Y no acumulo polvo ni huelo a tinta de los chinos.

—Soy de una edición limitada y exclusiva, y mi encuadernado es de calidad. Soy mucho más atractivo que tu a la vista, que no tienes ni funda puesta como otros que veo por ahí.  Sigue leyendo “Lectura”

Phyria

Dicen que nació del fuego, que creció entre ascuas y llamas, que el dios Hefesto le acogió en su seno y que venció al mismo Hades cuando quiso hacerse con su alma. Jamás abandona su espada, que utiliza con destreza y rapidez, un baile hipnótico que ejecuta antes de terminar con la vida de quien se cruza en su camino. Suave como el viento, certera como la muerte.

 

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Mario

Reto 10. Haz una historia con un protagonista que evoque tu niñez.


«¿Qué hago aquí…? Esto está muy oscuro, apenas puedo ver nada… ¡Un momento! ¡¿Qué es eso?!»

Una criatura extraña de color amarillo y forma achatada, patas cortas, ojos saltones y grandes dientes corre hacia él. La esquiva de un salto, subiéndose a una plataforma de ladrillo por la que puede caminar tranquilo y hacerse con unas cuantas monedas de oro, aunque sabe que no deber perder tiempo. Ha atravesado bosques, desiertos, océanos y parajes helados para dar con ella. Su princesa está aquí, custodiada en la última mazmorra. Sigue leyendo “Mario”

Bruma

Mirando al mar en soledad, recuerda la madrugada en la que una tormenta hizo zozobrar el barco en el que faenaban su marido y su hijo. Se los llevó sin ninguna compasión y lo maldice. Sin embargo, muchas son las noches en las que una imagen difusa, casi invisible, surca las aguas ante sus ojos. Son ellos, que vienen a visitarla.

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Fotofobia

Reto 9.  Escribe un relato que integre las palabras ‘luz’ y ‘cuadro’ como elementos relevantes del argumento.


—Creo que a este cuadro le pasa algo.

—¿Pero qué dices, tío?

—De verdad, ¿no crees que tiene los ojos más cerrados de lo normal?

—¡Pero te estás oyendo! ¡Es un cuadro! Tiene la misma cara que ha tenido toda la vida desde que lo pintaron.

—En serio. Mira el folleto —dice, mostrándole la portada—, y ahora mira sus ojos.

—Lo tuyo es grave de verdad… ¡Anda, so friki! Vámonos, que la sala está apunto de cerrar. Mañana volvemos si quieres y le echamos un poco de colirio por si tiene alergia.

La pareja de estudiantes de arte se marcha del museo, al igual que el resto de visitantes. Llegada la hora, se apagan todos los focos y queda tenuemente iluminado por las luces de emergencia. Cuando la sala descansa del ajetreo diario, las obras de arte también:

Mamma mía… —suspira Lisa—. De todos los que me contemplan a diario solo uno se ha dado cuenta de que me molesta la luz, ¡y encima no le creen!

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Aleteo

Un ruido le despierta, algo golpea el cristal de la ventana. No es la primera vez que por esta época del año los pájaros construyen sus nidos en el tejado de la casa, los polluelos resbalan y van a parar al alféizar, no es algo que le resulte extraño. Sin embargo, cuando decide levantarse y acercarse, el golpeteo cobra un ritmo intenso y endiablado. Sea lo que sea quiere entrar… o salir, porque ya no está tan seguro de que los ruidos provengan de fuera.

La criatura emite un sonido agudo y penetrante que le obliga a taparse los oídos, después escucha un fuerte aleteo. La luz que se filtra  por la ventana le permite ver unas alas negras que se agitan con vehemencia para intentar escapar. Piensa que puede tratarse de un murciélago desorientado que se haya colado por el desván y esos bichos le dan repelús. Lo meterá en una caja y saldrá al jardín para liberarlo.

—Tranquilo, amiguito. Te sacaré de aquí —levanta la persiana con cuidado y el ruido cesa, se ha asustado. Mira en el escritorio, que se encuentra debajo de la ventana y le encuentra encogido, ocultándose entre sus alas escamosas—. Pero qué coño… ¡No es posible…!

Definitivamente, el huevo que encontró en la orilla del río no era de un cocodrilo. Solo espera que su mamá no le estuviera buscando…

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Vivian

Reto 8. Usa una escena romántica de una película que sea reconocida y dale un giro sorprendente para cambiar totalmente esa historia.


NOTA: Antes de comenzar, os pongo en antecedentes por si alguien no ha visto la película sobre la que voy a escribir, que es posible. He elegido Pretty Woman porque es un clásico de la comedia romántica y porque hace poco leí un artículo bastante interesante sobre ella (con un resultado mucho más trágico que el mío) que me ha servido de inspiración. Os dejo un breve resumen como hilo para introducir la trama:


Edward Lewis es un rico hombre de negocios que viaja regularmente a Los Ángeles, donde se aloja en la suite de un lujoso hotel, el Regent Beverly Wilshire. Una noche se lleva al hotel a una prostituta, Vivian Ward, con la idea de consumir sexo/prostitución esa noche. Vivian tiene comportamientos un tanto vulgares, pero Edward se siente atraído por la mujer y le ofrece quedarse toda la semana con él por el precio de 3.000 dólares y ella accede a la transacción. A lo largo de esa semana, los dos se irán conociendo e intimando y desarrollarán sentimientos. Edward le paga ropa cara para que pueda vestirse acorde con su posición socio-económica y pueda acompañarle a los actos sociales a los que suele asistir para ocultar a la gente que él suele frecuentar (y para que esta gente no pueda intuir) que ella ejerce la prostitución. En uno de estos eventos, Phillip, el mejor amigo y socio de Edward, le muestra su inquietud pensando que es una espía industrial, a lo que el empresario le cuenta la verdad. Después de perder mucho dinero en un negocio, se presenta en la suite donde se aloja la pareja para ajustar cuentas con su amigo, pero al no encontrarle decide cobrarse su venganza con Vivian. Finalmente, Edward consigue que le echen del hotel y Vivian decide marcharse ante lo ocurrido. Él, sin vacilar, saca de su cartera la cantidad acordada y llama a recepción para que le preparen un coche con chófer. Ella deja el dinero encima de la cama y se marcha con lo puesto. Sigue leyendo “Vivian”

Unidos por el fuego

a. Dos personajes deben enamorarse.

b. Tiene que haber un incendio.

c. Un personaje tiene que perder una mano.


 

—¡Mark! —grita William al escuchar un estruendo. Una viga de grandes dimensiones ha caído sobre el cuerpo de su compañero, dejándole inmóvil en el suelo.

Reacciona deprisa, sorteando llamas cada vez más virulentas, para acercarse hasta él y levantar los pesados cascotes, mientras observa que gran parte de su cuerpo ha sido aplastado y está inconsciente. Pronto llegan refuerzos, alertados por las condiciones de aquel viejo almacén. Trabajan a contrarreloj para salir de ese infierno, antes de que la estructura ceda y se desplome.

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Mark es trasladado al hospital más cercano. Presenta quemaduras de segundo grado en la cara y otras partes del cuerpo, daños en la columna y parestesia en la mano derecha, quedando ingresado para recuperarse de las lesiones. Los médicos no dudan de su fortaleza, pero no están seguros de que pueda desempeñar su trabajo de nuevo.

William intenta ponerse en contacto con él a diario, pero nunca responde a sus llamadas ni mensajes. Una tarde, compra un ramo de flores y va a verle. Pregunta en el control de enfermeras y le indican la habitación, pero está vacía. Piensa dejarle las flores y volver otro día, pero en ese momento entra una enfermera empujando su silla de ruedas:

—¡Mira, tienes visita! —exclama— Seguro que tenéis mucho de qué hablar.

No sabe ni qué decir. Aquel no es el Mark que recordaba, es un hombre triste y derrotado. Un sentimiento de culpa le invade al verle postrado en aquella silla y se marcha, destrozado, pero vuelve a encontrarse con la enfermera en el pasillo y le habla de sus progresos con la terapia y lo importante que es la compañía, aunque se muestre reacio. Entonces, decide ofrecerse voluntario para ayudar en las sesiones de rehabilitación y poder pasar más tiempo con él.

Cada avance caminando en las paralelas era una inyección de optimismo para ambos, que se encontraban más unidos. Pasaron los meses y se fueron descubriendo mutuamente, hasta que un día se produce una conversación inesperada:

—¿Por qué haces todo esto, Will?

—Porque te quiero.

Durante los años que trabajaron en el cuerpo de bomberos, jamás se dieron a conocer tanto como en ese tiempo, ni mucho menos experimentaron este tipo de sentimientos. ¿En qué momento cruzaron la línea que separa la amistad del amor? No tenían ni idea, pero estaba claro que no iban a luchar contra ellos. Las sesiones de rehabilitación llegaron a su fin y en el último recorrido de Mark en las paralelas, William le esperaba al final de las barras para fundirse en un emotivo abrazo y besarse apasionadamente, para alegría del personal sanitario.

Desde ese momento, caminan por la vida juntos. Mark colabora en multitud de proyectos para contar su experiencia y servir de apoyo a otros enfermos con problemas de movilidad y William le sigue, orgulloso, allá donde va.