Aleteo

Un ruido le despierta, algo golpea el cristal de la ventana. No es la primera vez que por esta época del año los pájaros construyen sus nidos en el tejado de la casa, los polluelos resbalan y van a parar al alféizar, no es algo que le resulte extraño. Sin embargo, cuando decide levantarse y acercarse, el golpeteo cobra un ritmo intenso y endiablado. Sea lo que sea quiere entrar… o salir, porque ya no está tan seguro de que los ruidos provengan de fuera.

La criatura emite un sonido agudo y penetrante que le obliga a taparse los oídos, después escucha un fuerte aleteo. La luz que se filtra  por la ventana le permite ver unas alas negras que se agitan con vehemencia para intentar escapar. Piensa que puede tratarse de un murciélago desorientado que se haya colado por el desván y esos bichos le dan repelús. Lo meterá en una caja y saldrá al jardín para liberarlo.

—Tranquilo, amiguito. Te sacaré de aquí —levanta la persiana con cuidado y el ruido cesa, se ha asustado. Mira en el escritorio, que se encuentra debajo de la ventana y le encuentra encogido, ocultándose entre sus alas escamosas—. Pero qué coño… ¡No es posible…!

Resultado de imagen de dragones bebes de verdadDefinitivamente, el huevo que encontró en la orilla del río no era de un cocodrilo. Solo espera que su mamá no le estuviera buscando…

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