Fanatismo

a. El trasfondo del/de la protagonista debe ser que fue secuestrado/a cuando era adolescente y que lo llevaron a un planeta con seres desconocidos, y este trasfondo debe mencionarse e influir en su carácter.

b. Todo el relato debe ocurrir en un templo.

c. Debe aparecer la palabra: “estrellita”.

 


 

Las puertas del templo se abren estrepitosamente en mitad de la ceremonia. Los presentes, ataviados con sus túnicas blancas, se giran a mirarlo entre murmullos mientras se acerca al sacerdote.

—¿Puedo ayudarte en algo?

—Ya lo creo, Padre. Continue reading “Fanatismo”

Ruta de la seda

La propuesta consiste en crear un relato que contenga las palabras sombra y seda. Ambas podrán aparecer en plural. 


 

Se ahoga, no puede respirar. La atmósfera se vuelve densa y el calor abrasa su blanca piel, como una larva sumergida en agua hirviendo. Utilizaba esta técnica para obtener hilos de seda en la fábrica donde trabajaba junto a otro grupo de mujeres. Continue reading “Ruta de la seda”

Jacinto

a. El/la protagonista debe pasar por, como mínimo, 1 de las 5 fases del duelo durante el tiempo presente del relato.

b. El/la protagonista debe ser enterrador/a

c. Debe aparecer la frase: “No me lo esperaba”.


Jacinto llevaba escrito su futuro en el nombre, igual que el de su padre y su abuelo, y como ellos, también es sepulturero. Enterrador, de toda la vida. «¡Vaya tela, Jacinto! ¡Si tienes nombre de flor de muerto!», le dicen, pero se lo toma con humor. Es un hombre alegre y divertido a pesar de lo que pueda parecer en su trabajo, donde siempre está serio. Convive con la muerte desde que nació, lo ha mamado, y tampoco se le ha pasado por la cabeza dedicarse a otra cosa. De hecho, teme más a la vida.
Continue reading “Jacinto”

Quince de septiembre

Crear un relato que comience con la frase Susana esperaba. Si os apetece añadirle algo de dificultad al ejercicio, os proponemos que la escena tenga lugar en un cementerio.


Susana esperaba a que la campana de la iglesia repicara a la hora del Ángelus para atravesar la puerta del cementerio y recorrer el estrecho sendero, hasta llegar al panteón familiar. Allí descansan sus padres y abuelos. Es su pequeño refugio y le gusta pasar tiempo en compañía de sus seres queridos, que siente tan cercanos como en vida. Hay días en los que se siente más cómoda entre los muertos y pasea por el Camposanto, contemplando sus tumbas.  Continue reading “Quince de septiembre”

Phyria

Dicen que nació del fuego, que creció entre ascuas y llamas, que el dios Hefesto le acogió en su seno y que venció al mismo Hades cuando quiso hacerse con su alma. Jamás abandona su espada, que utiliza con destreza y rapidez, un baile hipnótico que ejecuta antes de terminar con la vida de quien se cruza en su camino. Suave como el viento, certera como la muerte.

 

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Bruma

Mirando al mar en soledad, recuerda la madrugada en la que una tormenta hizo zozobrar el barco en el que faenaban su marido y su hijo. Se los llevó sin ninguna compasión y lo maldice. Sin embargo, muchas son las noches en las que una imagen difusa, casi invisible, surca las aguas ante sus ojos. Son ellos, que vienen a visitarla.

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Aleteo

Un ruido le despierta, algo golpea el cristal de la ventana. No es la primera vez que por esta época del año los pájaros construyen sus nidos en el tejado de la casa, los polluelos resbalan y van a parar al alféizar, no es algo que le resulte extraño. Sin embargo, cuando decide levantarse y acercarse, el golpeteo cobra un ritmo intenso y endiablado. Sea lo que sea quiere entrar… o salir, porque ya no está tan seguro de que los ruidos provengan de fuera.

La criatura emite un sonido agudo y penetrante que le obliga a taparse los oídos, después escucha un fuerte aleteo. La luz que se filtra  por la ventana le permite ver unas alas negras que se agitan con vehemencia para intentar escapar. Piensa que puede tratarse de un murciélago desorientado que se haya colado por el desván y esos bichos le dan repelús. Lo meterá en una caja y saldrá al jardín para liberarlo.

—Tranquilo, amiguito. Te sacaré de aquí —levanta la persiana con cuidado y el ruido cesa, se ha asustado. Mira en el escritorio, que se encuentra debajo de la ventana y le encuentra encogido, ocultándose entre sus alas escamosas—. Pero qué coño… ¡No es posible…!

Definitivamente, el huevo que encontró en la orilla del río no era de un cocodrilo. Solo espera que su mamá no le estuviera buscando…

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