Belerofonte y la Quimera

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p style=”text-align:left;”>Leofontes le llamaron al nacer; sin embargo, después de matar a su hermano por causa accidental le renombraron «el asesino de Belero». Hijo del rey de Corinto fue expatriado de la ciudad tras cometer el crimen y enviado a Tirinto para redimirse de sus culpas. Allí su rey limpió su alma y purificó su cuerpo.

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Aparición

Mira al techo. Apura de un trago el poco refresco de limón que queda en la lata y lo lanza a la papelera como una jugadora de baloncesto. Canasta de tres puntos y sonríe. Pero vuelve a la realidad. A la frustración. Frente a ella, ese inofensivo folio en blanco que le produce tanto malestar y ese lápiz con punta afilada que le desafía. Continue reading “Aparición”

La Dolorosa

—Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo.  

Sus lágrimas y su arrepentimiento no convencen al comisario de policía, a quien le cuesta contener sus irrefrenables ganas de partirle la cara. Vuelve a ponerse de pie, se mete las manos en los bolsillos y le da la espalda para que no le vea resoplar. Levanta la cabeza y mira el techo en silencio durante unos segundos, en los que se produce un silencio incómodo. Continue reading “La Dolorosa”

Patio de colegio

Un nuevo sobre. Otra carta encima de la mesa.

De nada servirá preguntar al resto de profesores si han visto a alguien entrar en la sala de estudios y dejarla. La respuesta siempre es no. Un sudor frío impregna su cuerpo y perla su frente. Sabe lo que contiene su interior. Continue reading “Patio de colegio”

Catalepsia

Murió congelado. Cuando ingresó en la morgue, todavía seguía vivo.

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Narrar, en 10 palabras máximo, un misterio que queda resuelto.

Adiós

Escúchame.

Presta atención a lo que tengo que decirte.

Se acabó.

Me he cansado de temerte. De esperar con miedo tu llegada. De temblar al escuchar las llaves tras la puerta. De no ser suficiente para ti.

Dices que no valgo nada. Que todo lo hago mal. Que no merezco tu cariño, ni el lugar que ocupo en tu vida. Ni tampoco vivir. Y me lo he creído.

Querías verme arrastrada. Puedes sentirte orgulloso, porque lo has conseguido.  

No sé quién soy. Me he convertido en alguien que desprecio, alguien frío e inseguro que no espera nada de la vida ni confía en el género humano.

Jamás podré olvidar mis noches de temor entre las sábanas. Esa mirada penetrante que me estremecía en cualquier parte. El asqueroso olor a tabaco que impregnaba tu ropa y tus manos.

No deseo otra cosa que escapar de ti. Cerrar los ojos y no volver a verte. Que tu presencia se convierta en un doloroso recuerdo y que tu esencia no signifique nada para mi. No mereces nada. Ni mi recuerdo, ni mi desprecio.

El tiempo pone todo en su sitio y sé que, poco a poco, conseguiré deshacerme de ti y de esa losa que has cargado sobre mi cabeza, que pesa tanto que a veces me derrumba. Por suerte, no estoy sola. A mi lado hay personas que me ayudan a levantarme. Lo que nunca hiciste.

En cambio, ¿puedes tú decir lo mismo?

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12. Canción o poema como tema central de tu texto.

Nota de autora: La canción que he elegido se llama “Impotencia”, del grupo Stravaganzza. En su día, cuando no encontraba palabras para describir mis sentimientos ante una situación personal desagradable, me refugié en su letra para arrancar todo lo que guardaba dentro.

Lo que nunca me dijo

No quiso despedirse de mí y, ahora que recibo esta carta, me pregunto por qué se marchó.

Me habló de la libertad y de la lucha de clases, de la necesidad constante que siente el ser humano por desarrollarse como persona y emprender buenas acciones.

Sin embargo, no me habló de la guerra, ni de las atrocidades que el hombre es capaz de cometer por obtener el poder mediante el terror.

Lo que nunca me dijo fue que no le volvería a ver.

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Escribir un microrrelato (15 líneas máximo de Word), bajo el título: “Lo que nunca me dijo”.