La jaula

Carmina Burana suena en mis oídos. La melodía crece de forma progresiva hasta que me despierta y noto una presión que me recubre la cabeza. Me llevo las manos a la parte superior de mi cráneo y las deslizo hacia la orejas, también presionadas. Descubro que son unos auriculares grandes y abultados, sin cable que los conecte a ningún equipo de sonido. Me los quito y hago memoria, ya que no sé dónde estoy. No siento frío ni calor, no hay brisa ni aromas reconocibles. Nada. Seguir leyendo “La jaula”

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El inicio de la vida

Me llamo Carmen, tengo cuarenta años y no tengo hijos. Más que nada porque no quiero. A decir verdad, lo tendría bastante fácil. Trabajo en el área de Ginecología de un conocido hospital y tengo entre mis contactos a algunos colegas de Planificación Familiar y Reproducción Asistida, pero me faltan las ganas y el instinto maternal. Quizá porque desde mi juventud convivo a diario con cólicos y meconios. Quien diga que un parto es bonito es porque o no ha visto uno en su vida, o está de espectador. Pero no con las manos en la masa como yo, que me lo como todo desde el principio hasta el final. La culpa no es de la Biología, es de la estupidez humana y su afán por idealizar las cosas. Seguir leyendo “El inicio de la vida”

Incertidumbre

«¿¡Qué hay en la caja!?», se pregunta con desazón.

Se la dejaron en el felpudo la tarde de ayer y todavía no se ha atrevido a abrirla. Es muy simple y no está envuelta, solo el nudo de la cuerda que lleva alrededor de sus formas cuadradas impide que las solapas se abran. Tampoco es demasiado grande, tiene el tamaño de una caja de zapatos. Quizá sea eso, una caja de zapatos. Aunque es extraño. Ni se acerca su cumpleaños ni da detalles sobre su número de pie. No. Seguro que no son unos zapatos. ¿Entonces qué? Seguir leyendo “Incertidumbre”

Sálvame

María Luisa termina de comer y espera a que empiece su programa favorito. Hoy toca naranja de postre. La pela despacio y disfruta de su olor mientras el jugo le chorrea entre los dedos. Corta un pedazo y se lo lleva a la boca. Está amarga. «Vaya por Dios…». No le gusta. A lo mejor Julián la quiere. Este hombre se come cualquier cosa. Pero parece que hoy está desganado. No quiere comer. La deja sobre el plato junto a las espinas de pescado y la servilleta de papel arrugada y va a la cocina a por otra. «A ver si tengo más suerte con esta». Se sienta de nuevo y mira la tele. Empiezan Los Deportes. Mira el reloj. Aún queda un rato para las cuatro. Repite la operación. Esta parece dulce. La prueba. Está buena. Seguir leyendo “Sálvame”

Amanecer

El sol entra por la ventana de la habitación.

Es la primera vez que despierta a su lado. De hecho, es la primera vez que despierta al lado de alguien. Nunca se ha permitido dormir abrazada a alguien. Ni los mimos. Ni la cucharita. Ahora todo es nuevo y agradable. Hasta sus tímidos ronquidos le resultan una cálida melodía que le arrulla en sus sueños.

Gira la cabeza para mirarle una vez más, como ha hecho durante toda la noche. Sigue ahí, no se ha marchado. ¿Por qué? Quizá no sea como los demás. Quizá sea él y no otro quien le ayude a descubrir eso tan bonito que llaman amor.

Resultado de imagen de objeto


17. Busca “objeto” en Google Imágenes. La penúltima foto te presentará al protagonista de tu relato.

Nota de autora: está fue la imagen que salió. Google es así.

Pesadilla antes de Navidad

Los habitantes de Ciudad Halloween llevan un tiempo preocupados. Todos se preguntan lo mismo. «¿Qué le pasa a Jack?». El afable y popular vecino huesudo lleva días sin salir de casa ni responde a las llamadas. Ni siquiera Sally, con quien mantiene una estrecha amistad, sabe de él. Sin embargo, la almena de su torre está iluminada en la constante oscuridad. Seguir leyendo “Pesadilla antes de Navidad”

Vale por un día

Una tarde de primavera fui a una de esas tiendas de moda, donde puedes comer toda clase de cereales con leche, y encontré un sobre dorado en el interior de una de las cajas.

«Vale por un día con la persona que más admiras»   Seguir leyendo “Vale por un día”