Vale por un día

Una tarde de primavera fui a una de esas tiendas de moda, donde puedes comer toda clase de cereales con leche, y encontré un sobre dorado en el interior de una de las cajas.

«Vale por un día con la persona que más admiras»   Continue reading “Vale por un día”

Anuncios

Una nueva reina

Reconozco que odié a mi madre antes de subirme a aquel barco y navegar por las aguas negras. También, que no pude reprimir mi hastío al observar el castillo sobre el acantilado desde proa. Mi doncella me ayudó a vestirme y enjugó mis lágrimas antes de acicalarme para el encuentro. Hacía calor.

Continue reading “Una nueva reina”

Belerofonte y la Quimera

<

p style=”text-align:left;”>Leofontes le llamaron al nacer; sin embargo, después de matar a su hermano por causa accidental le renombraron «el asesino de Belero». Hijo del rey de Corinto fue expatriado de la ciudad tras cometer el crimen y enviado a Tirinto para redimirse de sus culpas. Allí su rey limpió su alma y purificó su cuerpo.

Continue reading “Belerofonte y la Quimera”

Elementales

 

—Que los dioses me perdonen.

Siglo XXIX. El avance de la inteligencia artificial es imparable. Híbridos y humanoides han tomado el control de las ciudades y la especie humana ha quedado relegada. Han abandonado los núcleos urbanos y se han establecido en nuevas  poblaciones, alejadas de cualquier referente tecnológico. El mundo ya no es el mismo que un día conocieron y deciden regresar a los orígenes, incluso, anteriores a las primeras Revoluciones Tecnológicas.

Las nuevas ciudades sostenibles se establecen en en parajes naturales que no han sido alcanzados por las generaciones de antiguos hombres, y son explotados como fuente de sustento, al tiempo que los protegen como modo de vida. Sus habitantes se organizan en grupos sociales que conviven y cooperan para alcanzar el estado del bienestar. A diferencia de sus antepasados, sus creencias evolucionaron y dejaron atrás a ese dios impuesto a intangible. Buscaron una figura tangible y creadora de vida, un dios que pudiera verse y tocarse. Retomaron el politeísmo y centraron su fe en los elementos de la naturaleza —la tierra, el viento, el fuego y el agua—, impulsores de toda especie viva desde los orígenes del mundo. Su representante en la Tierra es el Elementor, intermediario entre dioses y mortales, proveedor de recursos y benefactor de la sociedad. Escucha sus inquietudes, aconseja y apacigua sus almas. A su vez, transmite el mensaje divino: si se ora a los dioses con amor, mostrarán su agradecimiento y los humanos disfrutarán de su buena voluntad.    

 

Mart contempla el altar desde la distancia, mientras un eco sordo camina entre las bóvedas del templo como un fantasma delator.

 

Resultado de imagen de sequíaHace tiempo que Agua no es dichoso. No se siente amado como su compañera Tierra, a quien envidia. Por ello, impide su prosperidad con una sequía prolongada en los últimos meses. Las poblaciones sufren sus efectos y los Elementores racionan tan preciado recurso entre las familias mientras les ruegan que no pierdan la fe y mejoren sus ofrendas.

 

Observa su reflejo en el agua de la pila bautismal y se limpia la frente sudorosa con la palma de la mano. Piensa en el pequeño Itec, de mes y medio de vida, y en su constante llanto desgarrador al no tener qué llevarse a la boca o ahogado en su propia pestilencia.

—Elementor, por piedad. —Suplica, postrado ante él—. Mi hijo tiene hambre y mi mujer no puede alimentarle. La sequía ha consumido su cuerpo y no tiene leche que darle. Necesitamos agua.  

—Hijo mío. No muevas tu espíritu en lamento de tu desgracia y piensa en el resto de familias que están en tu misma situación —responde—. Dime, ¿sería justo negarles a ellos y dártelo a ti? —Mart, avergonzado e indigno ante tales palabras, es incapaz de levantar la mirada de la huesuda mano del Elementor—. Ora con brío, hijo mío. Los dioses te escucharán y traerán la paz a tu hogar.    

    

Tira de sus cabellos y se maldice, arrodillado sobre el mármol frente al altar y, derrotado, pide perdón. Contempla el relieve tallado en las paredes del templo. Las cuatro deidades le juzgarán desde las alturas por el sacrilegio que está a punto de cometer, pero no es capaz de ver más allá de la supervivencia de su familia. Del saco que carga sobre su espalda, descubre una vasija de barro que introduce en la pila y llena hasta que el agua rebosa. Después, abandona el lugar como un vulgar ladrón y callejea hasta su casa. Su mujer le repudia ante tal afrenta.

Días más tarde, la furia de los dioses descarga en forma de gran tormenta, que termina con la sequía y lo anega todo. La crecida de un río se lleva la vida de Mart mientras intenta cruzar un paso entre montañas. Su mujer y su hijo tampoco pasarán más hambre, pues mueren atrapados entre las maderas putrefactas de aquel hogar marcado por la vergüenza.


  1. Se deberá inventar una religión y describirla con detalle en el relato.
  2. En la actualidad (presente) del relato hay escasez de agua.
  3. El/la protagonista ha tenido hace poco tiempo un hijo natural.

Ashira

Erym cepilla mis cabellos mientras sostengo entre las manos el brazalete de bronce de mi madre. Lo observo hasta que llaman a la puerta, me lo pongo y levanto la vista. A través del espejo, veo a Eiren entrar en el aposento. Se detiene en el umbral y se lleva las manos al pecho mientras me mira de forma indescriptible. Dudo si es por emoción o por disgusto, pero no hay vuelta atrás. «¿Estás lista?», pregunta. Asiento.   

Erym se retira y Eiren, tan madre suya como mía, se acerca y me toma las manos. Nos miramos, aunque soy incapaz de aguantarlo por mucho tiempo, y suspira. Me inclino para que pueda besarme la frente. Erym me muestra la espada que entregaré en la ceremonia y acaricio su filo antes de ponernos en camino para afrontar mi destino. Eiren se adelanta para anunciar mi llegada a los presentes, quienes se ponen en pie al verme avanzar hacia el altar con paso solemne y lento, como me han enseñado, mientras Erym camina a mi lado con la espada entre las manos. Un murmullo de expectación se crea a mi paso y busco a mis hermanas, ocultas entre la multitud. De frente, me encuentro con los ojos verdes de mi prometido y tras él espera quien usurpó mi vida.    

Sus hogares se alzan sobre las cenizas de una tierra que no les pertenece, al igual que los huertos donde obtienen su alimento y el de sus bestias, y el agua cristalina del arroyo donde nos criamos mis hermanas y yo. Mi madre murió entre mis brazos aquel día, como tantas que lucharon hasta el final por servir a su reina y proteger nuestra aldea. Eiren nos resguardó a las hijas de aquellas guerreras en el bosque para alejarlas del horror y la muerte, y a mi como última de mi linaje. Pero lo vi. Blandía la espada con la fuerza de diez hombres contra aquel, a quien dejó marcado de por vida antes de caer atacada por la espalda. Le sesgó el rostro, y esa marca me ha permitido seguirle desde entonces. Crecí hasta convertirme en mujer en el exilio, me he instruido en el arte de las armas y he refinado mis maneras, como cualquier dama. Pero yo soy una guerrera. Una mañana, salí al encuentro del mayor de sus hijos, el desgraciado con quien me desposaría. Antes de que termine la ceremonia, no quedará nadie en pie.  

Postrado, realiza su ofrenda y le maldigo. No termina de ponerse en pie cuando le cerceno la cabeza con su propia espada, ante los ojos de su padre.

 

Las espadas tañen a mi alrededor. Mis hermanas responden ante su reina con valor mientras me enfrento al monstruo que ha ocupado mis pesadillas desde que era niña. El tiempo ha pasado. Ya no es el hombre fiero que una vez vi. ahora es un viejo torpe y lento que apenas se mantiene en pie con dignidad y aguanta mis furiosas estocadas. Arrinconado, suplica que le deje vivir. Pero mía es la venganza y la muerte está de mi lado. «No olvides esta espada», digo antes de hundirla en su vientre.    

Hoy, las hijas de Hiliyak regresan a su hogar.

Resultado de imagen de guerrera


4. Te toca escribir un relato de fantasía épica.

34.    Tu protagonista tiene que ser una guerrera.

Huargos

La hermosa hembra se inclinó sobre él con maligna satisfacción. Había en ella una voluptuosidad deliberada, excitante y repulsiva. Al arquear el cuello, se relamió el hocico. A la luz de la luna vio, la humedad que brillaba en la roja lengua y en sus dientes rojos. Su cabeza descendía cada vez más… Cerró los ojos y esperó.

Continue reading “Huargos”

Persecución

 

Elly no deja de correr a pesar de su respiración entrecortada. Lleva horas sin parar desde que escapó de la base y necesita encontrar un lugar seguro donde poder esconderse de sus perseguidores, aunque ha dejado de escuchar el sonido de los jeeps tras ella. Iba a ser asesinada como las demás de su especie por culpa de aquella cacería indiscriminada, no ha tenido más elección. Alguna debe alejarse de allí y buscar un lugar seguro donde vivir en libertad. Atrás queda el barracón y el denso bosque, ahora se adentra en esa jungla masificada y contaminada que llaman ciudad. Cada noche recuerda con pesar el día que su madre la enseñó a volar y el color blanco de sus grandes alas brillantes. Desde que la apresaron, no ha vuelto a hacerlo. Continue reading “Persecución”