Cambio de surtidor

  • Relato que contenga las palabras armario e idea. Ambas palabras pueden escribirse en singular o en plural.
  • Tema libre.
  • Reto añadido y no obligatorio: que el relato tenga lugar en una gasolinera como único escenario.

 

Sus largos dedos tamborilean sobre el volante y tararea la melodía que suena en la radio, de la que no conoce ni el título ni el intérprete. Los faros delanteros son la única iluminación que tiene la vía de servicio por la que circula. Conduce tranquilo y sin prisa por llegar a su próximo destino. Desvía la mirada al indicador y echa un vistazo al mapa que tiene desplegado en el asiento del copiloto. La gasolinera más cercana se encuentra a menos de media hora, en mitad de un campo de tierra al lado de la carretera, y aparca junto al surtidor. Apaga el motor y vacila antes de abrir la guantera, sacar efectivo de la cartera y salir del coche. Hace frío. Se sube la cremallera del abrigo hasta el cuello y se mete las manos en los bolsillos mientras camina hacia el autoservicio. 

Resultado de imagen de gasolinera de pueblo de noche

Una joven se asoma por la ventana y le hace un gesto, el depósito está activado. Le levanta el pulgar y vuelve sobre sus pasos, con llenarlo a la mitad bastará. Mira el marcador de los litros al tiempo que le castañetean los dientes. Cuando cruce la frontera irá a un lugar más cálido, por ejemplo California. Terminado el repostaje camina hacia el establecimiento. La cajera, rubia de ojos verdes y pecoso rostro infantil, lo saluda con amabilidad y una amplia sonrisa. Está convencido de que no recibe muchas visitas pero no quiere entablar conversación, se lleva la mano al bolsillo del abrigo y le extiende un billete. Ella abre la caja registradora para devolverle el cambio y cuenta con minuciosidad las monedas, que caen al suelo ante el sobresalto de verse apuntada con una pistola a escasos centímetros de su cabeza.

Gimotea con las manos levantadas y está a punto de suplicar cuando Jim la ordena que deje todo el dinero encima del mostrador sin hacer tonterías. Está demasiado asustada como para resistirse y saca el contenido de la caja registradora, con lentitud forzada. Cree que así podrá ganar tiempo mientras su cerebro funciona a mil revoluciones por segundo, pero su plan no funcionará con Jim, un hombre tan paciente que observa a sus víctimas durante semanas antes de dar el golpe. Sin embargo, ocurre algo que no estaba previsto. El montón de monedas vibra sobre el mostrador y las observa sin dar crédito a lo que ven sus ojos. Todo tiembla a su alrededor. Las botellas de licor chocan entre sí entre violentos vaivenes, las estanterías se desplazan con el movimiento del suelo y los objetos que descansan sobre ellas caen. Se gira para mirar a la chica y comprueba que se ha marchado. Sale a buscarla y descubre que, además, se ha llevado su coche. El techo se agrieta y las latas de conservas ruedan por el suelo sin rumbo. Consigue refugiarse dentro de un armario que encuentra al final del pasillo antes de que se desprendan los primeros cascotes. Todo se resquebraja a su alrededor, al igual que sus expectativas de futuro. Todo se ha ido a la mierda en cuestión de segundos y ahora su principal preocupación es escapar. Esa niña con cara de mosquita muerta lo ha jodido, pero bien.

Los temblores cesan y entreabre la puerta del armario, contempla el movimiento de un fluorescente que oscila sobre su cabeza y chirría. Los daños son considerables. Decide salir del armario tras comprobar que todo está en calma y camina decidido hacia la puerta, hasta que una luz cegadora que proviene del exterior lo hace volver sobre sus pasos y esconderse detrás de una estantería que sigue en pie. Espera con la respiración contenida mientras retira el seguro de la pistola, y escucha como algo emite unos gruñidos roncos y se arrastra, una criatura sin forma que repta entre los cascotes con agilidad y se dirige hacia él. Lo primero que se le pasa por la cabeza es disparar pero descarta la idea y opta por darse la vuelta por el pasillo contrario para evitar encontrarse con esa cosa horrible. Sin embargo, otra de ellas trepa por la estantería y la dispara. Lejos de derribarla, herirla o espantarla, la enfurece; y de su masa viscosa emergen dos grandes tentáculos que lo agarran por el cuello y lo acercan a un gran agujero negro lleno de dientes afilados. Jim forcejea para liberarse de su agarre pero su compañera se acerca por detrás y se enrosca a la altura de su pecho, hasta que cae desplomado a consecuencia de la asfixia.

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F-548

—Era más que un simple robot —suspira, entre lágrimas—. En mis ciento treinta años, jamás había visto nada parecido.

Transcurría el año mil ochocientos veinticinco cuando una treintena de transportes aéreos llegaba a la Academia de instrucción militar con un cargamento de nuevos alumnos. La invasión de la galaxia era cuestión de tiempo y el planeta Simeo era el próximo objetivo. Los cancilleres buscaban preparar una ofensiva para evitar que fueran doblegados y lanzaron un mensaje a la población, compuesta en su gran mayoría por ingenieros y científicos, para que trabajaran en prototipos útiles para la misión. El resultado, fue la producción de un millar de robots F-548 listos para empezar a funcionar. Continue reading “F-548”

Buzón de voz

Consignas

  • Crear un microrrelato o microcuento de menos de ciento cincuenta palabras y tema libre.
  • Incluir en el texto las siguientes tres palabras: perfume, esperanza, noche.

 

Hola… soy yo. Eso ya lo sabes, qué tontería… Perdona.

Me gustaría decirte tantas cosas que no sé por cuál empezar pero no quiero aburrirte, así que iré al grano. Te echo de menos.

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Ruta de la seda

Consignas

  • Relato que contenga las palabras sombra/s y seda/s

 

Se ahoga, no puede respirar. La atmósfera se vuelve densa y el calor abrasa su blanca piel, como una larva sumergida en agua hirviendo. Utilizaba esta técnica para obtener hilos de seda en la fábrica donde trabajaba junto a otro grupo de mujeres. Continue reading “Ruta de la seda”

Quince de septiembre

Consignas

  • Comenzar con con la frase Susana esperaba.
  • La escena tiene lugar en un cementerio.

Susana esperaba a que la campana de la iglesia repicara a la hora del Ángelus para atravesar la puerta del cementerio y recorrer el estrecho sendero, hasta llegar al panteón familiar. Allí descansan sus padres y abuelos. Es su pequeño refugio y le gusta pasar tiempo en compañía de sus seres queridos, que siente tan cercanos como en vida. Hay días en los que se siente más cómoda entre los muertos y pasea por el Camposanto, contemplando sus tumbas.  Continue reading “Quince de septiembre”

El mentiroso

Consignas

  • Relato que lleve por título El mentiroso.
  • Añadir al relato los siguientes elementos: un diccionario de latín, una entrada de cine y un antifaz.

“Interrumpimos la programación con una noticia de última hora. Un empleado del hotel Hilton Garden ha encontrado muerto al juez Jonathan Law, en la suite de lujo en la que se alojaba. El magistrado era miembro del Tribunal Supremo y se encontraba en la ciudad para celebrar el juicio por el ‘caso Fairfield’. Les mantendremos informados.”

*****

—¡Estoy hasta los cojones de filtraciones a la prensa! —grita el inspector, al recibir una llamada de sus superiores— ¡No quiero a nadie metiendo el hocico en esta habitación, ¿entendido?! ¡Y diles a tus chicos que se pongan las pilas, Joe!

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Volver

Consigna

  • Relato que contenga las siguientes doce palabras: tango, roedor, escalera, talismán, alianza, frasco, viuda, regalo, naranja, mañana, secreto, doce. 

 

La Mansión Grace esconde un gran secreto. Esta gran construcción victoriana fue propiedad de los duques de Westfield, un matrimonio que decidió marcharse a pasar sus últimos días a la residencia de verano que poseían a las afueras de Standford para poder estar cerca de su familia. Murieron de neumonía poco después y la propiedad pasó a manos de sus herederos, que decidieron sacarla a subasta y sumar una suculenta cantidad de dinero adicional a la recibida en el testamento.

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