Quince de septiembre

Consignas

  • Comenzar con con la frase Susana esperaba.
  • La escena tiene lugar en un cementerio.

Susana esperaba a que la campana de la iglesia repicara a la hora del Ángelus para atravesar la puerta del cementerio y recorrer el estrecho sendero, hasta llegar al panteón familiar. Allí descansan sus padres y abuelos. Es su pequeño refugio y le gusta pasar tiempo en compañía de sus seres queridos, que siente tan cercanos como en vida. Hay días en los que se siente más cómoda entre los muertos y pasea por el Camposanto, contemplando sus tumbas.  Continue reading “Quince de septiembre”

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Unidos por el fuego

Consignas

  • Dos personajes deben enamorarse.
  • Tiene que haber un incendio.
  • Un personaje tiene que perder una mano.

 

—¡Mark! —grita William al escuchar un estruendo. Una viga de grandes dimensiones ha caído sobre el cuerpo de su compañero, dejándole inmóvil en el suelo.

Reacciona deprisa, sorteando llamas cada vez más virulentas, para acercarse hasta él y levantar los pesados cascotes, mientras observa que gran parte de su cuerpo ha sido aplastado y está inconsciente. Pronto llegan refuerzos, alertados por las condiciones de aquel viejo almacén. Trabajan a contrarreloj para salir de ese infierno, antes de que la estructura ceda y se desplome. Continue reading “Unidos por el fuego”

Volver

Consigna

  • Relato que contenga las siguientes doce palabras: tango, roedor, escalera, talismán, alianza, frasco, viuda, regalo, naranja, mañana, secreto, doce. 

 

La Mansión Grace esconde un gran secreto. Esta gran construcción victoriana fue propiedad de los duques de Westfield, un matrimonio que decidió marcharse a pasar sus últimos días a la residencia de verano que poseían a las afueras de Standford para poder estar cerca de su familia. Murieron de neumonía poco después y la propiedad pasó a manos de sus herederos, que decidieron sacarla a subasta y sumar una suculenta cantidad de dinero adicional a la recibida en el testamento.

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La primera mañana

Reto 1: Escribe un relato que comience en un día de Año Nuevo


Me desperté con los ojos hinchados y pegados por las legañas tras haber dormido más de la cuenta y miré el reloj de la mesilla de noche, era la una menos cuarto y seguía metida en la cama con muy poquitas ganas de levantarme; pero mis padres me esperaban para comer en su casa con mis hermanos como cada año y debía estar presentable, aunque estaba segura que el golferas de mi hermano pequeño seguiría de after y tendríamos que esperarle como pasaba siempre. Hay que ver, una se levanta hecha polvo si trasnocha un poco y él siempre está fresco como una lechuga, no sé cómo lo hace. Será cosa de la edad, que a los veinte uno aguanta lo que le echen pero a los treinta ya no tanto, y definitivamente ya no estoy para muchos trotes… Podría quedarme en la cama un poco más, remoloneando de un lado a otro mientras se me enredan los pies en las sábanas. No sé cómo lo hago pero siempre termino sacándolas, y más de una vez he pegado un traspiés que casi termino con los dientes en el armario. En fin, la una, hora de levantarse.

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Campamento de verano

Escribir un relato que contenga las palabras campamento, poeta y recuerdos. Como reto adicional, os proponemos escribir el relato sin emplear el verbo “ser” en ninguna de sus conjugaciones.


—Cuéntamela otra vez.

—¿No te cansas de escucharla?

—No. Por favor…

—Está bien… —suspiro.

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Y después, ¿qué?

Relato en el que aparezcan las palabras ascensor, diccionario y traición, y que todo el relato tenga lugar dentro del ascensor.


No puedo creer que mi mejor amigo me la haya jugado de esta manera… Ni siquiera sé si seré capaz de perdonarle por esta traición… Aquí estoy, con la chica que me gusta desde hace un año y con quien todavía no he cruzado palabra.

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El último beso

Relato cuyo título sea “El último beso”, usando un narrador testigo.


Aquella tarde lluviosa, metieron las maletas en el coche y fueron al aeropuerto. Durante el camino ni se miraron, ni se dirigieron la palabra. Él conducía intentando parar en el menor número de semáforos posible, pero hasta eso resultaba difícil. Ella miraba por la ventanilla y contaba las gotas que salpicaban el cristal, sin ser capaz de girar la cabeza para decirle “lo siento” a su compañero.

La distancia ya les separaba aunque ella no hubiese subido al avión,  rumbo a una nueva ciudad y a un nuevo trabajo; y quién sabía si quizá encontraría unos nuevos amigos o un nuevo amor. Ninguno de los dos era capaz de soportarlo. Continue reading “El último beso”